Conociendo a Fabio González

Narrador e ilustrador: El binomio perfecto

Fabio González, según sus propias palabras, trabajaba en una profesión que nada tenía que ver con la narración y la ilustración, pero un buen día, decidió dejarlo. Desde luego, él no ha sido el único que ha salido ganando con este cambio, seguro que hay muchísimos niños que le están muy agradecidos. Y es que Fabio es, hoy por hoy, un cuentacuentos espectacular, capaz de adornar cualquier narración con las más bonitas ilustraciones creadas por él mismo.

Estando en la en la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife, tuve la oportunidad de verlo. Es una persona sumamente cercana. Después de saludarnos y hacernos nuestra foto de recuerdo, me concedió una entrevista que quiero compartir con todos ustedes. Ahí va…

Mili Torres: ¿Podrías decirnos algo sobre ti para conocerte mejor? 

Fabio González: Mi nombre es Fabio y cuento e ilustro cuentos. 

M.T.: ¿Cuánto hace que te dedicas a deleitar a niños y/o adultos con tus cuentos? 

F.G.: Comencé mi andadura por este mundo de la narración oral en 2011. 

M.T.: ¿Por qué escogiste esta profesión? 

F.G.: Tras años dedicándome a una profesión que nada tiene que ver con el mundo de la narrativa, me matriculé en la Escuela de Arte Fernándo Estévez, para estudiar ilustración; la sensación fue la de llegar al hogar. Unos pocos años más tarde sentí curiosidad por el arte de contar cuentos, vi que no sólo me gustaba mucho, sino que también tenía madera de cuentacuentos, así que me lancé a narrar historias. Ahora combino ambas profesiones, que son dos formas maravillosas de narrar. Escogí estas profesiones porque me maravillan, me nutren y me permiten compartir todo lo bueno que tienen los cuentos. 

M.T.: ¿Por qué sigues en ella? 

F.G.: Sigo en esta profesión precisamente porque me sigue maravillando, siempre hay algo nuevo que aprender, y la disfruto mucho. 

M.T.: Una anécdota o algún proyecto que quieras compartir con nosotros...  

F.G.: Un día, contando cuentos en un colegio, a unos chiquitines de infantil, imité el sonido que hace un bote al destaparlo; inmediatamente, y de forma espontánea, tooooodas las niñas y niños comenzaron a repetir ese sonido como si fueran una sola persona.

Son muchos los momentos mágicos, de absoluta intimidad y complicidad, los que surgen durante una sesión de cuentos. Creo que no hay nada más hermoso que poder dedicarse a lo que uno ama realmente, y después de leer las palabras de Fabio, no hay duda de que él, lo ha conseguido. 

En realidad a Fabio ya lo conocía. Tuve la oportunidad de asistir a un taller de Kamishibai que impartió en la librería Baobab. Taller del que salí encantada por todo lo que aprendí y en el que pude comprobar que Fabio no es sólo un gran narrador e ilustrador, sino que además es excelente enseñando sobre cómo usar ese pequeño teatrillo que atrapa la atención tanto de niños como de adultos. Desde este rinconcito de mi blog, le deseo lo mejor en todo lo que emprenda.

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