Tortell Poltrona

Entre la risa y la ternura

El IX Festival Internacional Clownbaret de Santa Cruz de Tenerife ha hecho posible que podamos ver en vivo y en directo a uno de los payasos más queridos del panorama español: Tortell Poltrona.

Fue el sábado cuando, bajo la amenaza de alerta naranja por lluvias, me dispuse para ver a este gran payaso en su actuación en el Teatro Guimerá a las 8 de la noche. A pesar de la lluvia que cayó poco antes de que comenzara la función, la sala se fue llenando de adultos y niños que no querían perder la oportunidad de ver a este gran artista.

La entrada de Tortell no fue por el escenario, como cabía esperar; lo hizo por la puerta principal que da a la sala de butacas, impresionando, de esta manera, a todo el público allí presente. Además, para más sorpresa, usó un rollo de cinta plástica en rojo y blanco para enredar, atar y unir a casi todo el público allí presente. Una vez subido al escenario, nos dimos cuenta de que estaba a “cara descubierta”, pero él lo supo arreglar rápido, maquillándose el rostro delante de todos.

Desde ese momento en adelante, la actuación del payaso fue en crescendo. Nos entretuvo con sus líos con el micrófono, nos presentó a su pulga amaestrada, hizo malabares, cantó, bailó… y todo ello logrando que el público participara en todo lo que él quisiera. Sacó a dos niños como ayudantes, le dio flores a una señora del público, repartió besos e, incluso, vistió de payaso a un señor del público que parecía encantado con su transformación.

Fue verdaderamente una noche divertida pero, Tortell Poltrona, por alguna razón que desconozco, no sólo reparte sonrisas sino también ternura. Hay una parte humana, amable que hace que te sientas bien con su actuación.

Una vez terminada la función, quise saludarlo y me atendió con mucha cortesía. Me regaló un autógrafo de lo más original y nos hicimos una foto para el recuerdo. Pero antes de hacernos la foto me dijo: “¡Espera, no me gusta hacerme la foto desnudo!”. Acto seguido metió su mano en el bolsillo, sacó una nariz de payaso y se la puso. Luego dijo “¡Ahora sí!”.

Por favor, no me digan que no es tierno…

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